Categoría: PAISAJE URBANO

LA INFRAUTILIZACIÓN DE LA CIUDAD

Al menos en origen la ciudad se plantea como un lugar de oportunidades; que facilite y potencie la relación social e interacción, que genere una identidad comunitaria que a su vez fortalezca nuestra sensación de pertenencia a un grupo, que permita el desarrollo de experiencias estéticas y/o culturales y por qué no, que establezca un diálogo con la naturaleza; ahora bien si estas potencialidades se quedan en el tintero, nos queda la contaminación, el ruido, la falta de intimidad, la dificultad o el coste del aparcamiento, la inseguridad derivada de la delincuencia, el no poder tener un jardín propio en el que cultivar tus propios árboles, construir una pequeña piscina o en el que jueguen tus hijos a diario con total tranquilidad…. y a cambio de todos estos inconvenientes encontramos en el mejor de los supuestos (hablo de ciudades medias, en grandes ciudades tampoco llegamos a este caso)  la ventaja de poder ir andando al trabajo, al colegio o a comprar, todo parece estar cerca y la oferta es amplia…. está bien, cumplo algunas necesidades básicas, pero ¿es suficiente? Creamos factorías de producción buscando la mayor eficiencia para la secuencia dormir-trabajar-comer-trabajar-dormir y vuelta a empezar ¿dónde hemos dejado esas potencialidades que enunciábamos al principio?  ¿Es el hombre el que tiende a infrautilizar la ciudad por sus nuevas formas de habitar? ¿O es la ciudad la que no permite desarrollar dichas potencialidades y lleva al hombre a esa forma de vida? Aunque está claro que no sólo existe el blanco y el negro, particularmente me inclino más por la segunda opción y os propongo algunos ejemplos:

– Un espacio verde diseñado estrictamente en base a los parámetros urbanísticos de aplicación puede constituir un bello espacio para ser contemplado, pero ¿por qué parar aquí? ¿por qué no seguir y diseñar para aprovechar su potencialidad como lugar que fomente la relación social y la interacción?.

Captura 12

Captura 08

– Una acera correctamente dimensionada en base a la legislación, normalmente puede cumplir su uso (transportar personas) pero ¿por qué le pedimos sólo eso? ¿por qué no concebirla como un posible espacio de relación?.

Captura 13

Captura 04

–  Distintas normativas nos dicen incluso el número de bancos que deben existir por m² o por habitante estimado, de esta forma son ubicados en el mejor de los casos frente a los juegos de niños para que los padres descansen mientras los pequeños juegan o frente a algún elemento destacable para facilitar la parada y la contemplación; en el resto de los casos pasan a ser simples hiladas que miran a la nada como si esperasen el paso de la procesión. ¿No se trata de unos de los elementos más simples y con mayor capacidad para facilitar la relación social? ¿Por qué escasean tanto los bancos formando grupos, enfrentados o creando recintos? ¿No es más cómodo hablar cara a cara que mirando hacia un lado? ¿Sería muy costoso poner una mesa?.

Captura 10

Podríamos seguir con numerosos ejemplos, pero en todos ellos encontramos denominadores comunes cuando buscamos la causa de este “dejar pasar oportunidades”; el más claro de ellos lo vemos en la pérdida de escala y la consiguiente desconexión con el “cliente”, una “deshumanización” del proceso o al menos una consideración muy limitada de cuáles son las necesidades del hombre en sociedad; y por otra parte, como ya hemos comentado en otros artículos esa “vagancia intelectual” que nos lleva a simplemente a cumplir estrictamente estándares y no entrar en farragosas cuestiones de sistemas de complejidad organizada que, aunque apasionantes, desde luego exigirían un esfuerzo muy superior.

¿TAN DIFÍCIL RESULTA ENTENDER?

Esta mañana he podido visitar desde el mar el entorno de la Isla del Fraile (Águilas – Murcia), un lugar realmente alucinante para los que disfrutamos con temas como el paisaje, las formas geológicas, la fauna o la historia; un pequeño islote muy próximo a la costa que nos recibe desde el mar con una potente pared casi vertical, en el que anida una importante población de gaviotas y otras aves y en el que podemos observar restos de una antigua cantera, un cocedero de esparto e incluso de un secadero de pescado de la época romana; como ya he dicho una auténtica maravilla…. o al menos podría haberlo sido.

DSC_0410

Es tal el interés de este entorno que el hombre (ese ser que se supone racional y que últimamente ensalza como principios básicos la sostenibilidad, la defensa del medio ambiente, el mantenimiento de valores y la economía) se siente tan atraído que decide vivir justo encima, para poderlo disfrutar cada mañana cuando abre la ventana.

En base al principio de sostenibilidad y defensa del medio ambiente, la edificación llega antes que la figura de protección; en base al principio de economía, si el plano inclinado de una montaña no parece un buen sitio para edificar una mole… no hay problema se quita la montaña y punto…. como digo todo de acuerdo con los principios que día tras día son objeto de numerosos discursos.Sin entrar a discutir temas profundos como dónde empiezan los derechos adquiridos del que promueve dichas actuaciones y terminan los del resto de la población a disfrutar de bienes patrimoniales o el hecho de si en determinados casos la legislación debería ser o no retroactiva, me quedo mucho más en la superficie y me pregunto: Si un sitio me parece atractivo por su carácter solitario y todos decidimos ir a disfrutar de la esa soledad al mismo tiempo ¿no dejará de ser solitario y ya no podré disfrutar de lo que buscaba?, si un enclave me atrae por su paisaje natural, aspecto virgen y geomorfología potente y lo cambio radicalmente precisamente para hacerlo apto para vivir en él ¿de qué voy a disfrutar cuando abra la ventana? de otra cosa totalmente distinta a la que me atrajo ¿no?, ¿por qué nos empeñamos en apropiarnos de algo valioso aunque ello suponga su destrucción? ¿no nos damos cuenta  de que pagamos caro por ubicarnos en un entorno privilegiado y cuando terminamos la actuación ha dejado de serlo? Si predicamos lo que predicamos ¿no hubiese sido mejor compactar la ciudad y potenciar el disfrute de áreas como la Isla del Fraile? ¿ No sería más rentable el modelo de ciudad organizada y con atractivos próximos que el de ciudad con urbanizaciones “satélite” inconexas y entornos machados?…. A la situación actual y las pruebas me remito.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

RECORRIDOS URBANOS (ORANGE)

Cuando el uso repetitivo y casi cansino de una tipología, unos colores pastel, unas carpinterías y unas cubiertas no impiden lo más mínimo el interés por recorrer y descubrir en un paseo urbano, algo nos hace pensar que no sólo la forma de los elementos incide en la cualificación de un paisaje urbano. Muchas son las normativas y documentos que recomiendan acciones sobre cada uno de los componentes de la escena, pero ¿qué pasa con el escenario? ¿por qué no hablar del continente en lugar del contenido?.

Hoy he recorrido el casco antiguo de Orange, una tremenda uniformidad edificatoria en la que la variación entre edificios tan sólo viene dada por el color pastel escogido para sus contraventanas y sus fachadas, algo pintoresco para el forastero pero que nos podría llevar al aburrimiento y el desinterés tras recorrer dos calles; sin embargo la sensación ha sido totalmente distinta, ha sido más bien el poder observar como la forma de la trama y no de los componentes individuales nos llevan a disfrutar del recorrido, a interesarnos por caminar, a descubrir, a parar y a observar; el sinuoso trazado medieval de las calles invita a llegar a un final que no se percibe desde el inicio, el recorrido que podría ser largo queda partido por pequeñas plazas en las que algún elemento facilita que tomemos la decisión de parar, se crea un antes y un después (un punto y seguido como decía Gordon Cullen), las esquinas y cruces crean en ocasiones configuraciones especiales en las que dejamos de ser transeúntes sobre una cinta transportadora y tenemos que decidir o simplemente dejarnos llevar por lo que en ese momento más nos satisfaga, en definitiva he podido disfrutar de una trama que permite y fomenta la interacción continente/persona, una gran virtud muchas veces olvidada.

 

EN PAISAJE ¿ INVERSIÓN = GASTO ?

Simplificando las definiciones, creo que la diferencia entre inversión y gasto debe estar en que en el primero lo que me gasto revierte en un beneficio que me hace recuperar lo gastado más un plus, mientras que en el segundo no lo recupero, simplemente me lo gasto y desparece.

Esta semana he leído dos artículos en los que, hablando de temas relacionados con el paisaje urbano de mi ciudad (Murcia), se citaba por parte del Ayuntamiento la conveniencia de acometer dos actuaciones (peatonalización del paseo Alfonso X y reciclaje urbano del edificio de la antigua cárcel provincial, ambos en el centro de la ciudad); no obstante se dice en ellos que se hará cuando las arcas municipales salgan del penoso estado en el que se encuentran actualmente; es decir cuando estemos bien invertiremos para pasar del Bien al Notable. Este hecho que puede parecer claro deja en evidencia la concepción actual del paisaje por parte precisamente de los sectores de la sociedad con mayor capacidad de decisión sobre el mismo; es decir queda asumido que paisaje = decoración = gasto con lo cual lo haremos cuando nos podamos permitir ese tipo de lujos.

Paseo Alfonso X (Murcia)

Paseo Alfonso X (Murcia)

Hoy día es evidente que lo que necesitamos son beneficios pero desgraciadamente la gestión de la Administración se aleja mucho de la de cualquier empresa en cuanto a eficiencia, cumplimiento de objetivos y asunción de responsabilidades; no obstante creo que hasta el más pequeño de los empresarios conoce el hecho de que para obtener beneficios hay un paso que no nos podemos saltar, el de la inversión (mayor, menor, intelectual o material… pero siempre real) ¿Este concepto básico es desconocido por alguien? …. entiendo que no, luego el problema no es que no creamos en la inversión, sino que seguimos pensando que el paisaje es un GASTO superfluo.

Poniendo el ejemplo de la peatonalización de Alfonso X, esta simple acción puede generar una serie de acciones retroalimentadas como las de fusión del pequeño casco antiguo con el resto de la trama, mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, fomento del turismo y de la deseada “imagen de marca” de la ciudad; todos ellos generan directa o indirectamente beneficios económicos, luego ¿estamos hablando de un gasto o de una inversión?. Y una vez que veo claro los beneficios, entiendo que el camino no es el de la obra faraónica, sino el de la materia gris y el de replantear cuestiones asumidas, remodelación no es sinónimo de gran inversión; cuando en Little Italy en Nueva York las calles transitadas por coches se transformaban por la noche en amplios paseos con agradables terrazas en las que cenar en verano ¿cuál era la inversión? ¿dos barreras por calle? ¿dos grandes maceteros que se movían?.

Little Italy (www.commons.wikimedia.org)

Little Italy (www.commons.wikimedia.org)

Little Italy (www.hinewyorkinformation.typepad.com)

Little Italy (www.hinewyorkinformation.typepad.com)

Luego si es evidente que hay que invertir para obtener beneficios y además parece estar claro que esa inversión puede ser ridícula (sobre todo en comparación con los beneficios que puede generar) ¿Cuál es el problema?¿Por qué no invertimos en paisaje?….. Pues vuelvo a lo mismo, porque se considera un lujo y no una herramienta.

¿LA UNIFORMIDAD MEJORA LA COMPETITIVIDAD?

Recientemente he leído algunos artículos en los que distintos municipios se plantean medidas y acciones encaminadas a la mejora de su paisaje urbano, lo cual me alegra enormemente al darme cuenta que la idea va poco a poco filtrándose en nuestra sociedad; ahora bien, en todos ellos figura la palabra “uniformidad” como un objetivo, imagino que con la intención de mejorar la imaginabilidad del lugar,  por tanto su identidad y por último la codiciada competitividad; ante este razonamiento pienso en las favelas brasileñas, una gran imaginabilidad y una potentísima identidad, pero ¿ello nos atrae? , evidentemente no, y aunque el ejemplo sea extremo creo que es válido, la identidad es condición necesaria pero no suficiente; la finalidad del paisaje urbano es la de permitir y/o mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, facilitar las relaciones sociales, el contacto con la naturaleza y también la competitividad; lo cual sinceramente pienso que únicamente por ejemplo unificando el color de los toldos de las terrazas no vamos a conseguir; de hecho esa buscada uniformidad y su intento se asimilación con orden y armonía creo que nos lleva al aburrimiento y la banalidad de los recorridos.

07

Volvemos una y otra vez a la consideración del paisaje tan sólo como forma y dejamos de nuevo en el tintero su esencia, la sociedad que los habita y sus procesos de relación; el paisaje urbano tiene una funcionalidad real o potencial directamente relacionada con los procesos que en el mismo tienen lugar; la puerta de un centro universitario plagado de estudiantes jóvenes y profesores, la plaza en la que se ubica un gran monumento y sus turistas, la zona de acceso a un edificio administrativo y sus trabajadores o la salida de un hospital y los familiares de los enfermos son espacios vividos por personas distintas o al menos en situaciones diferentes, por tanto parece lógico pensar que cada uno de esos emplazamientos requerirá un tratamiento distinto, no uniforme.

Está claro que el enfoque que planteo no es el fácil y no debemos confundirlo con un “laissez faire” y que salga lo que tenga que salir, se trata como siempre de planificar, trabajar y creer realmente en lo que estamos haciendo.

Creo que la historia nos ha dejado evidentes ejemplos de inhabitables espacios tremendamente uniformes y de extraordinarios conjuntos de elementos dispares concatenados; se trata “simplemente” de que exista un porqué de la forma derivado del proceso que alberga, de no ser excluyente ni con la uniformidad ni con la variedad, sencillamente cada una estará donde se requiera.

CIUDAD DIFUSA ¿CAUSA O EFECTO?

Los problemas derivados de los crecimientos urbanos en forma de “Ciudad Difusa”, “Sprawl”, procedentes del propio planeamiento o que hayan surgido de forma espontánea, han sido objeto de numerosos análisis y estudios quedando fuera de toda duda el deterioro creado tanto en materia de sostenibilidad como de relaciones sociales.

045

Veo una clara tendencia a defender que dichos asentamientos están destruyendo la ciudad tradicional y dejándola sin vida, lo cual es posible, ahora bien…. ¿Estamos ante la causa o el efecto? ¿Las nuevas urbanizaciones están causando el abandono de la ciudad o son la consecuencia o la vía de escape de un entorno que nada nos aporta?.
Nuestras sociedades han cambiado de forma vertiginosa en el último siglo ¿Y nuestras ciudades?¿Se han adaptado a los nuevos requerimientos? Cuando la mayor diversión, ocio o entretenimiento de la semana se traduce para muchas familias en la visita a un macro centro comercial  situado en una de esas zonas “difusas” ¿Es por elección o por eliminación?.
Entiendo que no todos los pobladores de esa “nueva” forma de habitar son ermitaños, de hecho creo que se alegran cuando esas zonas pseudo-rurales  poco a poco van tomando rasgos urbanos, cuando se instala una parada de bus, una panadería, un quiosco, una cafetería o un pequeño supermercado, luego no huyen de la ciudad en general sino de esa ciudad concreta.
Evidentemente el concepto de ciudad evoluciona y vamos hacia nuevos modelos, por tanto entiendo que debemos enfocar nuestros esfuerzos no sólo en demostrar la ineficacia de un modelo, sino por una parte a ponerle solución a la “máquina” que hemos creado (que queramos o no seguirá existiendo) y fundamentalmente a paliar el origen del problema (la ausencia de estímulos positivos en nuestras ciudades).
Mediante la Ordenación del Territorio y la Planificación no podemos participar en los recuerdos, la formación cultural, las inquietudes o los estados de ánimo personales que en definitiva conforman la sensación de bienestar, ahora bien queda muy claro que si podemos crear el escenario que las potencie, las facilite y las cohesione.

METODOLOGÍA PARA DETERMINAR LA CALIDAD DEL PAISAJE URBANO

En ocasiones asociamos el concepto de “Calidad” al nivel de adecuación a un uso, a que se cumplan “x” requisitos o a que el cliente o consumidor adquiera un nivel determinado de satisfacción frente a un producto o servicio; la RAE la define como “conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor“.

Analizando la metodología tradicional de análisis del paisaje urbano y la determinación de su calidad, vemos distintos enfoques que en general convergen en determinados “conceptos asumidos”; indicadores como la relación entre la altura de los edificios y la sección de los viales, la existencia de espacios verdes y su estado, la presencia de vegetación en los viales, la existencia y diseño del mobiliario urbano, la tipología de pavimentos, la dimensión de los recorridos peatonales, etc… en ocasiones estos aspectos se trasladan al mundo de los valores numéricos, asignando un valor a cada estado y definiendo en base a su proximidad a la considerada como cifra ideal su nivel de calidad; esta práctica permite evidentemente una valoración aséptica del paisaje buscando la mayor objetividad posible del evaluador; personalmente no estoy de acuerdo en absoluto con la idea de dejar de lado la subjetividad, pero me gustaría centrar el post en otra cuestión, me refiero a la de la definición que vemos arriba del concepto de “calidad”.

DSC_0441-2_-3__tonemapped - copia

Cualquiera de las definiciones introduce de una forma u otra el concepto de uso, de funcionalidad, de adecuación y respuesta a una necesidad; cuando analizamos el paisaje urbano en base a sus características formales y composición mediante una metodología asumida como “universal” ¿dónde estamos analizando el nivel de satisfacción del consumidor (la sociedad)? ¿Requerimos el mismo ancho de acera en una zona residencial, comercial, industrial o de oficinas, en Oslo, en Buenos Aires o en Roma? ¿Una plaza dura siempre es un crimen?. …. evidentemente no.

El paisaje urbano y la imagen mental que creamos del mismo no es en absoluto estática, sino el resultado de un recorrido, expansiones, contracciones, visuales, hitos, detalles, etc… en definitiva se trata de un PROCESO, si el resultado de ese proceso es el que nos va a aportar o no satisfacción ¿dónde lo estamos analizando?.

La ciudad en general y el paisaje urbano en particular constituyen sistemas de complejidad organizada, por tanto simplificar la evaluación de su calidad a determinados parámetros considero sencillamente que no nos proporciona el objetivo que deberíamos buscar LA SATISFACCIÓN DE LA SOCIEDAD, por tanto a pesar de la necesidad de traducir a números, no podemos dejar en el tintero variables e incógnitas de las que depende directamente el resultado.