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¿TAN DIFÍCIL RESULTA ENTENDER?

Esta mañana he podido visitar desde el mar el entorno de la Isla del Fraile (Águilas – Murcia), un lugar realmente alucinante para los que disfrutamos con temas como el paisaje, las formas geológicas, la fauna o la historia; un pequeño islote muy próximo a la costa que nos recibe desde el mar con una potente pared casi vertical, en el que anida una importante población de gaviotas y otras aves y en el que podemos observar restos de una antigua cantera, un cocedero de esparto e incluso de un secadero de pescado de la época romana; como ya he dicho una auténtica maravilla…. o al menos podría haberlo sido.

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Es tal el interés de este entorno que el hombre (ese ser que se supone racional y que últimamente ensalza como principios básicos la sostenibilidad, la defensa del medio ambiente, el mantenimiento de valores y la economía) se siente tan atraído que decide vivir justo encima, para poderlo disfrutar cada mañana cuando abre la ventana.

En base al principio de sostenibilidad y defensa del medio ambiente, la edificación llega antes que la figura de protección; en base al principio de economía, si el plano inclinado de una montaña no parece un buen sitio para edificar una mole… no hay problema se quita la montaña y punto…. como digo todo de acuerdo con los principios que día tras día son objeto de numerosos discursos.Sin entrar a discutir temas profundos como dónde empiezan los derechos adquiridos del que promueve dichas actuaciones y terminan los del resto de la población a disfrutar de bienes patrimoniales o el hecho de si en determinados casos la legislación debería ser o no retroactiva, me quedo mucho más en la superficie y me pregunto: Si un sitio me parece atractivo por su carácter solitario y todos decidimos ir a disfrutar de la esa soledad al mismo tiempo ¿no dejará de ser solitario y ya no podré disfrutar de lo que buscaba?, si un enclave me atrae por su paisaje natural, aspecto virgen y geomorfología potente y lo cambio radicalmente precisamente para hacerlo apto para vivir en él ¿de qué voy a disfrutar cuando abra la ventana? de otra cosa totalmente distinta a la que me atrajo ¿no?, ¿por qué nos empeñamos en apropiarnos de algo valioso aunque ello suponga su destrucción? ¿no nos damos cuenta  de que pagamos caro por ubicarnos en un entorno privilegiado y cuando terminamos la actuación ha dejado de serlo? Si predicamos lo que predicamos ¿no hubiese sido mejor compactar la ciudad y potenciar el disfrute de áreas como la Isla del Fraile? ¿ No sería más rentable el modelo de ciudad organizada y con atractivos próximos que el de ciudad con urbanizaciones “satélite” inconexas y entornos machados?…. A la situación actual y las pruebas me remito.

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