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¿CÓMO SE COME EL PROBLEMA DEL MAR MENOR?

A propósito del Mar Menor leo artículos, declaraciones, entrevistas, cartas abiertas, manifiestos y demás sobre los posibles culpables de la catástrofe; contamos además, por si fuera poco, con el problema de la proximidad de las elecciones generales, con lo cual me parece que la clase política (sin excepción), que es precisamente la que tiene el poder y la obligación de actuar, está más preocupada en proteger su asiento o en ganarlo que realmente en encontrar soluciones.

Cuando buscamos la solución a un problema lo más sencillo para los no genios es buscar ejemplos de casos de éxito; aunque al que le toque decidir no hubiera viajado o no tuviera la capacidad de aprehender lo que ve cuando viaja, lo tendría fácil viendo por ejemplo como era la Ría de Bilbao en los 80-90, cómo se planificó y cómo ahora es el polo de atracción de la ciudad (por cierto Bilbao mejor ciudad europea 2018 en The Urbanism Awards). Independientemente de que te guste que los animales estén en semilibertad o no, vemos como Cabárceno (Cantabria) se planificó y pasó de ser una mina a cielo abierto abandonada a ser el mayor parque de la naturaleza de Europa con 750 Hectáreas, un atractivo turístico que complementa la oferta del propio Santander y se apoya con otros activos como las cuevas del Soplao. Para el que esté interesado, le recomiendo que bucee en internet y vea como se planificó el cambio radical de grandes ciudades como Boston, Berlín, París y otras de menor entidad; en unos casos por necesidad al partir de ciudades destrozadas y en otros simplemente por el deseo de mejorar y de crear polos competitivos, sostenibles y con calidad de vida; pero todos con un elemento común de cambio… tenían un problema o querían aprovechar una oportunidad, se planificó y se consiguió.

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Fte: https://www.deia.eus

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En nuestra Región, y concretamente en la Comarca del Campo de Cartagena, teníamos una minería no planificada, se abandonó y ahora tenemos suelos contaminados en entornos urbanos, áreas desbastadas y metales pesados que llegan al Mar Menor con las lluvias; teníamos una industria química no planificada junto a la ciudad de Cartagena, la industria se fue y ahora nos quedan los terrenos contaminados; tenemos entornos urbanos a orillas del Mar Menor no planificados, el resultado es por una parte una oferta turística con una competitividad muy muy baja y por otra graves problemas derivados de inundaciones por no respetar las zonas de influencia de las ramblas; tenemos una agricultura intensiva no planificada ni vigilada con lo cual ahora tenemos los problemas que todos conocemos sobre los vertidos al Mar Menor; tenemos una serie de urbanizaciones residenciales aisladas no planificadas que ahora en gran parte constituyen pueblos fantasmas que no sólo no aportan nada positivo a nuestra imagen de marca si no que más bien lo hacen de forma negativa.

En nuestra Región sencillamente la planificación no ha existido, no se ha creído en ella ni en la ordenación del territorio y mucho menos en la importancia del paisaje… y ahora tenemos el claro resultado.

Intentando ser positivos, porque para ser negativos ya hay cientos de artículos, vemos un resumen de lo que esta comarca ofrece; tenemos una red de autovías y carreteras de gran capacidad, tenemos tren, tenemos aeropuerto, tenemos un gran puerto de mercancías y otro de cruceros, tenemos una laguna salada en la que se pueden practicar deportes náuticos durante todo el año, tenemos un sitio único como la Manga del Mar Menor, tenemos una infraestructura urbana existente, tenemos unos fondos de buceo impresionantes, tenemos un know-how agrícola y de aprovechamiento del agua puntero en el mundo, tenemos una serie de campos de golf ejecutados, tenemos amplias zonas destinadas a logística, tenemos la zona industrial de Escombreras ….. ¿ De verdad de todo esto no podemos sacar nada en claro ¿ ¿Es lógico que de todas esas potencialidades tengamos el desastre que tenemos ahora mismo?

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Fte: http://www.nikonistas.com/

No es lógico ni racional, pero es muy fácil de entender cuando no se cree en la planificación, cuando para los que tienen el poder de decisión la expresión “Ordenación del Territorio” suena a atadura, límites, impedimentos o simplemente a que es algo demasiado complejo; efectivamente es algo muy complejo, pero creo que estamos viendo que el problema no es precisamente leve con lo cual la solución tampoco será sencilla.

Veo estos días distintas declaraciones de las diferentes administraciones implicadas en el tema, que si Costas del Estado va a hacer una revisión del Dominio Público, que si Confederación va a incrementar el control, que si el SEPRONA va a inspeccionar, que si los Ayuntamientos y las distintas Consejerías de la CARM van a adoptar medidas… y de nuevo veo que volvemos a NO PLANIFICAR, vamos de nuevo a ir intentando tapar heridas sin afrontar el problema general de la Comarca; cuando tenemos gripe nos duele la cabeza, la garganta y las articulaciones, si nos quitan el dolor de cabeza estupendo… pero sigo sin poder tragar ni moverme, sigo sin estar bien, ¿Por qué no aspirar a tener un territorio en plena forma? Si vamos tomando medidas aisladas sin un objetivo planificado el resultado será el de siempre, fruto del azar y a las pruebas me remito que no nos está yendo nada bien.

Cuando se planifica una acción tiene una consecuencia en el resto de variables, si no se planifica esa consecuencia puede ser buena, mala o inexistente, seguimos perdiendo oportunidades… ¿Cómo afectará el control de vertidos al turismo? ¿Influye realmente el posible cambio de modelo agrícola en la economía regional o comarcal? ¿Es viable un cambio de modelo? ¿Qué necesita ese cambio de modelo? ¿Cómo lo podemos impulsar? ¿Cómo se puede retroalimentar? ¿Qué relación hay entre la Sierra Minera y el turismo de costa del Mar Menor? ¿Qué relaciones se podrían potenciar? ¿Qué cambiará en los núcleos urbanos hoy en decadencia con las medidas que se adoptan?… ¿Hay alguien que tenga respuestas a estas preguntas?.

Me temo que no, y no porque seguimos sin planificar.

La respuesta la tenemos en nuestra Ley del Suelo, se llama Plan de Ordenación Territorial, y sirve según el texto normativo para “La ordenación integrada de ámbitos subregionales, comarcales o supramunicipales, mediante la coordinación de las políticas sectoriales y urbanísticas de interés regional, para un desarrollo equilibrado y sostenible del territorio y la ejecución de infraestructuras generales” ¿Por qué no lo ponemos en práctica? ¿Por qué no se redacta ese Plan que dé respuesta a las mil preguntas que nos planteamos?; los detractores de este sistema dirán que conlleva una tramitación muy larga … pues habrá que diseñar los mecanismos políticos y legales para acortarla; también dirán que no sirve porque se necesitan acciones inmediatas… estoy de acuerdo, habrá que tomar medidas cautelares, pero sin perder de vista un objetivo planificado; se alegará que se afectan derechos adquiridos… es cierto, se busca el interés común igual que cuando se expropia para el trazado de una autovía por ejemplo, por tanto habrá derechos que estarán afectados, igual de afectado que está ahora el valor de las viviendas de Los Nietos o los Urrutias.

Por último, mi amigo marino siempre dice que si en un barco hay dos capitanes el barco se hunde, creo que lleva toda la razón del mundo y en este caso creo que ocurre lo mismo, es evidente que todos los sectores y administraciones tienen que participar en el necesario proceso de regeneración de la Comarca, pero si cada uno decide unilateralmente las acciones a emprender, los plazos, la financiación, etc… el desastre o al menos la ineficiencia están asegurados.

Como decíamos no es en absoluto sencillo es muy complicado, pero creo que a grandes problemas grandes soluciones, el que busque una solución sencilla, a corto plazo, económica, que mantenga los derechos de todos intocables y que no moleste a nadie, de verdad que se dedique a otra cosa por el bien de todos.

Como de desastres ya tenemos cargada la retina, dejo aquí unas imágenes que espero sirvan constructivamente para animar a pensar que merece la pena ponerse manos a la obra de una vez y empezar a planificar y actuar.

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EL ARTE DE HACER Y RECICLAR CIUDADES

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Cuando el profesor Joaquín Arnau (Arquitecto y músico) en sus clases de Estética y Composición nos explicaba en la Escuela de Arquitectura de Valencia la importancia del ritmo en la arquitectura vivíamos un ejemplo de la pasión que una persona puede desarrollar por su trabajo, trataba de inculcarnos la idea del proyecto global, de la unión melódica entre las partes, de las sucesiones, todo ello como si de una pieza musical se tratase; la obra de arquitectura no es una foto fija sino un recorrido de sensaciones entrelazadas, siendo este uno de los maravillosos rasgos diferenciadores del arte de la arquitectura, que a diferencia de la escultura, la pintura o la fotografía va más allá de crear una sensación, tiene que conseguir entrelazarlas y crear una secuencia rítmica.

Pasando ahora al arte de diseñar y reciclar ciudades o barrios, las teorías de Gordon Cullen nos indican la necesidad de crear un “punto y seguido” en los recorridos urbanos “un incidente” que nos haga parar (física o mentalmente), que despierte nuestros sentidos; Jane Jacobs analiza la necesidad de crear usos atractivos que diluyan el efecto de las fronteras en los bordes y por último Jaime Lerner nos habla de Acupuntura Urbana; el efecto perseguido es el mismo en los tres casos, la apropiación del espacio público por parte de los ciudadanos mediante acciones puntuales; pero no creo que debamos confundir estás magníficas teorías con la obra pictórica, la escultura o la fotografía, habríamos conseguido despertar los sentidos, incluso el disfrute puntual, lo cual sería un éxito frente a la banalidad que impera en nuestras ciudades; pero faltaría aquello que nos explicaba el profesor Arnau, la secuencia, el ritmo, el conjunto…¿cuánto dura la sensación de bienestar que ha provocado en mí un impacto positivo? ¿cómo se diluye si hay impactos negativos? ¿cómo lo enlazo con el siguiente “soplo de vida”? ¿cómo gradúo su intensidad?….desde mi punto de vista el planeamiento y la respuesta a dichas preguntas sería realmente “el arte de hacer ciudad”.

ENCEFALOGRAMA

LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO

LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO

Cuando el recorrido urbano para ir a comprar se convierte en una ultramaratón con 40 grados a la sombra, cuando caminar por la acera se asemeja a una gymkana, cuando la ciudad termina sin solución de continuidad simplemente porque empieza el campo…. creo que algo falla.

¿Son nuestras poblaciones realmente ciudad o se trata simplemente de contenedores de viviendas? Las abejas duermen en su colmena, salen a trabajar, traen comida y de nuevo duermen ¿Cuál es la diferencia entre ellas y la forma de vida que nos ofrece la mayoría de nuestras ciudades?

Nuestras manzanas, viales, plazas, recorridos, etc… no pueden ser tratados sobre un simple plano en dos dimensiones como si de las celdas de la colmena se tratase, no es un problema de geometría ni de cálculo, la meta no es sólo crear una malla funcional; el objetivo olvidado es que las ciudades son para facilitar el progreso, la relación y el bienestar de sus habitantes; es decir la finalidad es el hombre en sí mismo, no la miel.

Cuando la zona de la imagen la vemos sobre plano, observamos una planificación clásica basada en la zonificación, esa planificación se lleva a la realidad y el resultado es….. lo que salga.

Captura

¿Ha tenido en cuenta la planificación que esa calle tiene pendiente? ¿Ha considerado los 40 grados a la sombra en verano? ¿Es consciente de la lenta evolución del aspecto formal por sustitución de viejas edificaciones? ¿Dónde me paro a hablar con mi vecino? ¿Dónde me siento a descansar un rato?… Todo ello influye en gran medida en que la ultramaratón o la gymkana se transformen en recorridos, en paseos que quiera hacer en lugar de esfuerzos a los que me vea obligado para resolver cuestiones como la de ir a la compra; por tanto salgamos del plano, pisemos el territorio y no olvidemos nuestro norte (el hombre en sociedad).

La planificación tiene un cliente (sociedad) realmente conformista en este aspecto, normalmente asume  sin más lo que tiene y a lo sumo espera que algo mejor llegue algún día, un hecho comprensible para la sociedad por desconocimiento o falta de sensibilización  pero no admisible para el planificador ya que sencillamente no está haciendo su trabajo. Encajar edificabilidad en parcelas y dibujar viales es parte del urbanismo, pero por fortuna su capacidad va muchísimo más allá; ahora que la crisis ha diluido las prisas y borrado de los titulares palabras como especulación, ladrillo o  “todo vale”, ahora que hemos comprobado que ese sistema no era válido ¿no habrá llegado la hora de volver al principio y retomar el verdadero significado de la planificación y el urbanismo?.