Categoría: PAISAJE RURAL

¿PAISAJE AGRÍCOLA?

La primera de las fotografías sería la imagen mental que tenemos de un “paisaje agrícola de postal”, algo que (aunque muchas veces de forma errónea), relacionamos con lo natural, saludable y sostenible. Si sostenible es que se garantice que las generaciones futuras puedan disfrutar al menos de lo mismo que nosotros, algo no se está haciendo correctamente. La “industrialización de la agricultura” es un derecho del agricultor a obtener mayores beneficios, ahora bien ¿donde empieza su derecho y termina el de la población a disfrutar de paisajes de calidad? Urbanísticamente la propiedad de un suelo no te da derecho a hacer lo que consideres oportuno sobre el mismo, si el Plan marca tres alturas no puedes hacer seis, si el uso fijado es el residencial no puedes poner una fábrica, si te debes separar tres metros del lindero no puedes edificar junto a tu vecino… todo ello en busca de un interés general. El paisaje es claramente un bien común y las consecuencias positivas o negativas de su ordenación, gestión y conservación nos afecta a todos ¿Por qué entonces las normas sólo se aplican para determinadas cosas?

TIERRAS ALTAS DE LORCA

Dicen que para que un paisaje despierte nuestro interés ya sólo buscamos lo pintoresco, yo realmente creo que no es así, cada paisaje nos aporta algo (independientemente de que lo conozcamos o no); la valoración de un paisaje no escapa afortunadamente de la subjetividad del observador, es por ello que cuando los que venimos de una tierra de minifundios o más bien “microfundios” en un terreno árido, muy densamente  poblado e intensamente explotado, llegamos a este territorio sin particionar, donde no se escucha nada, con el intenso color de los verdes en las llanuras agrícolas en contraste con los ocres de las potentes ramblas y con la sorpresa de encontrar riachuelos vivos, simplemente podemos comprobar el efecto terapéutico de un paisaje.

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CONSTRUCCIONES RURALES

El paisaje es un excelente narrador de historias, su contemplación nos hace comprender el carácter de sus habitantes, sus costumbres y su identidad. Las construcciones rurales tradicionales quedan insertadas en su entorno considerándolas todos integradas en el mismo por la sencilla razón de que en nuestra memoria forman parte del medio rural;  su emplazamiento y morfología nos ayudan a “leer” y comprender las formas de vida (en zonas elevadas para visualizar las fincas, a resguardo de una montaña para protegerse del viento en zonas de montaña, con árboles ornamentales o no productivos para dar sombra en los calurosos veranos); su existencia además rompe la posible monotonía de la contemplación del paisaje creando hitos, incidentes o llamadas de atención que atraen nuestra mirada y despiertan nuestro interés.  Hoy por hoy, la tendencia absoluta es la de su deterioro y desaparición, la historia que nos cuentan es la de una forma de vida abandonada que pasó a la historia, mantienen su efecto atractor pero cada vez más basado en el pintoresquismo de la ruina. Perdemos nuestra historia e identidad quizá sin demasiado sentido en un momento de auge del turismo rural y graves problemas de vivienda y empleo. Crece la demanda de alojamientos rurales mientras aumentan  las construcciones abandonadas en parajes idílicos; crece el desempleo y aumentan los terrenos baldíos; crece la necesidad de vivienda económica pero se siguen abandonando en el medio rural…. algo no funciona, se requiere el diseño de mecanismos que consideren la cuestión en su conjunto, pero  no como un problema a resolver, se trata  más bien de una oportunidad pendiente de ser aprovechada.

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