Categoría: ORDENACION DEL TERRITORIO

NEUROMARKETING Y EL DISEÑO DE CIUDADES

El apasionante mundo del neuromarketing analiza las respuestas de nuestro cerebro frente a un producto que se pretende vender;  conceptos como atención, emoción, memoria o vínculos emocionales son estudiados  científicamente. Una ciencia sobre la que todos los días nos llega algún apunte en prensa o en las redes sociales,  un tema que a algunos puede asustar por sentirse en peligro de ser manipulado, algo teóricamente novedoso….. o quizás no tanto.

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Fte: http://cdn.morguefile.com/

Vayamos ahora a un campo en principio totalmente distinto al del neuromarketing, vamos al diseño de ciudades y comenzando por el final busquemos “casos de éxito” en lugares que hayamos visitado en los que su “imagen de marca” genera enormes ingresos; a la cabeza me vienen desde zonas de Roma, París o Nueva York, hasta pequeños pueblos del norte de España, pasando por actuaciones contemporáneas; todas ellas han conseguido el objetivo (crear un vínculo emocional grabado en mi memoria) ¿y por qué lo han hecho?, porque consiguieron captar mi atención y experimentar sensaciones en su recorrido; es decir el proceso fue atención+emoción+memoria+vínculo emocional.

Las técnicas de neuromarketing nos permitirían incluso medir o cuantificar sensaciones frente a estímulos urbanos, esa respuesta sería lógicamente subjetiva y dependería de nuestros recuerdos, nuestra formación o nuestro estado de ánimo, y aunque difícil, sería realmente emocionante.

Mientras intentamos que sea viable, al menos no deberíamos perder de vista el proceso lógico, tanto si trabajamos en una pequeña actuación o lo hacemos en un gran Plan General: ¿conseguimos captar la atención del ciudadano para su disfrute o la actuación es incolora, inodora e insípida y no aporta nada? ¿conseguimos que el ciudadano experimente sensaciones o simplemente pasa de largo? ¿conseguimos que la actuación quede en la memoria del que la ha disfrutado como algo positivo? ¿conseguimos un vínculo emocional positivo?….. En caso afirmativo hemos hecho un buen trabajo, el producto que creamos y “vendemos” no es la plaza, la calle, el paseo o la ciudad en general, esos son los medios materiales, nosotros “vendemos” sensaciones y los miles de euros de ingresos en los que se puede traducir un producto físico bien diseñado y con una buena campaña de marketing,  en nuestro caso pasarían a ser miles de buenos recuerdos, miles de sensaciones de bienestar, miles de sentimientos de apego o pertenencia a un sitio, miles de sensaciones que generan competitividad territorial…. apasionante ¿no?.

En una época en la ciertos sectores políticos se empeñan en negar, diluir y estigmatizar  la esencia de nuestra formación, quizá nuestra mejor arma sería leer cada mañana al comenzar la jornada lo que Gordon Cullen decía hace ya 40 años, tomar un café y ponerlo en práctica.

“…..Puede constatarse la magnitud de lo perdido en el hecho de que todo el mundo está entumecido. Hemos perdido el auditorio. Debemos unir, separar, dividir, ocultar, revelar, concentrar, diluir, encerrar, liberar, retrasar y acelerar. Saque usted la pelota que vamos a desentumecer los músculos. Mucho es lo que puede hacerse….” (Gordon Cullen 1974).

¿TAN DIFÍCIL RESULTA ENTENDER?

Esta mañana he podido visitar desde el mar el entorno de la Isla del Fraile (Águilas – Murcia), un lugar realmente alucinante para los que disfrutamos con temas como el paisaje, las formas geológicas, la fauna o la historia; un pequeño islote muy próximo a la costa que nos recibe desde el mar con una potente pared casi vertical, en el que anida una importante población de gaviotas y otras aves y en el que podemos observar restos de una antigua cantera, un cocedero de esparto e incluso de un secadero de pescado de la época romana; como ya he dicho una auténtica maravilla…. o al menos podría haberlo sido.

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Es tal el interés de este entorno que el hombre (ese ser que se supone racional y que últimamente ensalza como principios básicos la sostenibilidad, la defensa del medio ambiente, el mantenimiento de valores y la economía) se siente tan atraído que decide vivir justo encima, para poderlo disfrutar cada mañana cuando abre la ventana.

En base al principio de sostenibilidad y defensa del medio ambiente, la edificación llega antes que la figura de protección; en base al principio de economía, si el plano inclinado de una montaña no parece un buen sitio para edificar una mole… no hay problema se quita la montaña y punto…. como digo todo de acuerdo con los principios que día tras día son objeto de numerosos discursos.Sin entrar a discutir temas profundos como dónde empiezan los derechos adquiridos del que promueve dichas actuaciones y terminan los del resto de la población a disfrutar de bienes patrimoniales o el hecho de si en determinados casos la legislación debería ser o no retroactiva, me quedo mucho más en la superficie y me pregunto: Si un sitio me parece atractivo por su carácter solitario y todos decidimos ir a disfrutar de la esa soledad al mismo tiempo ¿no dejará de ser solitario y ya no podré disfrutar de lo que buscaba?, si un enclave me atrae por su paisaje natural, aspecto virgen y geomorfología potente y lo cambio radicalmente precisamente para hacerlo apto para vivir en él ¿de qué voy a disfrutar cuando abra la ventana? de otra cosa totalmente distinta a la que me atrajo ¿no?, ¿por qué nos empeñamos en apropiarnos de algo valioso aunque ello suponga su destrucción? ¿no nos damos cuenta  de que pagamos caro por ubicarnos en un entorno privilegiado y cuando terminamos la actuación ha dejado de serlo? Si predicamos lo que predicamos ¿no hubiese sido mejor compactar la ciudad y potenciar el disfrute de áreas como la Isla del Fraile? ¿ No sería más rentable el modelo de ciudad organizada y con atractivos próximos que el de ciudad con urbanizaciones “satélite” inconexas y entornos machados?…. A la situación actual y las pruebas me remito.

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¿PLANIFICAMOS O CONFIAMOS EN EL IBEX 35?

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Acabo de leer el documento de discusión emitido por la CNC (Comisión Nacional de la Competencia) titulado “PROBLEMAS DE COMPETENCIA EN EL MERCADO DE SUELO EN ESPAÑA”, y hablando de competencia no entiendo como un documento de este calado puede haber sido redactado con tan alto nivel de incompetencia.

Tras 90 folios en los que las especificidades del producto llamado “suelo” se van diluyendo para adaptarlo a un modelo económico más “llevadero” que nos permita predecir su comportamiento como si del mercado de tomates se tratase, llega el sesudo documento a averiguar que el sistema urbanístico español… tiene fallos!!!  y aporta dos recomendaciones clave:

1. Utilizar mecanismos impositivos (de precio) o de derechos de urbanización en lugar de la delimitación de la frontera urbanística, convirtiendo en suelo apto para ser urbanizado todo el suelo que no deba estar protegido por motivos de interés público convenientemente justificado.

Es decir, si usted tiene dinero y se lo puede permitir, genere usted mismo el modelo territorial; los demás nos adaptaremos al mismo y que salga lo que tenga que salir, ya iremos resolviendo problemas.

2. Sustituir la zonificación característica del urbanismo español, muy detallada, de carácter intervencionista, y determinada ex-ante, por la utilización, con carácter general y fundamental, de reglas o estándares que sirvan para corregir las externalidades vinculadas a usos incompatibles pero que a la vez posibiliten que el uso del suelo no excluido del proceso urbanizador por motivos de interés público se determine, en gran medida, a través del mercado y no a través del planeamiento urbanístico.

Es decir, nada de planificar, nada de preocuparnos por la sostenibilidad o por un modelo de futuro, ahora una nueva variante del self-service territorial…. sírvase usted mismo, genere el uso que usted quiera (que para algo tiene dinero y además ha llegado el primero) los que vengan después se tendrán que adaptar para no generar externalidades que puedan poner en peligro su competitividad.

Es sencillamente alucinante…….

No obstante, dejando de lado las sandeces del citado documento, me planteo si realmente existe mucha diferencia entre lo propuesto y lo que realmente tenemos hoy día; en primer lugar y con referencia a su primera recomendación ¿No existe ya ese mecanismo impositivo (de precio) que te permite saltar las fronteras de la ciudad y del suelo urbanizable?¿No se llama Modificación Puntual de Plan General? ¿No se lleva a cabo mediante el pago de un importe estipulado en un convenio?.

Respecto a la segunda recomendación (eliminar la zonificación y que mande el mercado) ¿Dónde se instalan hoy día las grandes multinacionales? ¿Y las petroleras o derivadas? ¿Generalmente lo hacen en suelo diseñado al efecto o en un suelo barato que era SNU y por “Interés general” pasa a ser apto para la instalación?

Esta última reflexión me hace indignarme aún más con el documento del CNC, no sólo propone la antítesis de lo que otras políticas y cualquier persona medianamente coherente defiende,  sino que además no ha tenido la capacidad de observación suficiente para darse cuenta de que lo que proponen ya existe y como podemos ver no funciona.

PDT: Os dejo el enlace de este maravilloso documento

(http://www.cncompetencia.es/Inicio/Informes/InformesyEstudiossectoriales/tabid/228/Default.aspx)

COMPETITIVIDAD URBANA VS COMPETENCIA

Catorce años han pasado desde que en Potsdam (1999) la Estrategia Territorial Europea nos hablase de la necesaria competitividad y de la oportunidad del policentrismo como herramienta en la creación de un modelo territorial basado en el progreso, la sostenibilidad  y la cohesión.

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Un sistema elogiado por innumerables artículos y publicaciones que no termino de ver llevado a la práctica; veo claros intentos (y en ocasiones logros) de distintas regiones o municipios por incrementar su competitividad en base a la improvisación en muchos casos y en otros a una planificación, pero eso sí, normalmente la suya individual. Este hecho nos lleva a escala municipal (e incluso sub-municipal a nivel de pedanías) a que cada municipio para ser competitivo busca su polígono industrial, su centro comercial y de “ocio”, sus instalaciones deportivas, su zona terciaria para oficinas, sus equipamientos educativos y sanitarios…. su, su, su…..

A modo de ejemplo 18 minipolígonos de 18 minimunicipios serán aptos para pequeños establecimientos industriales de carácter normalmente local, nunca podrán albergar una gran factoría o un conjunto de instalaciones relacionadas que se complementen y fomenten sinergias, simplemente no caben; caso distinto sería si existiese y se pusiera en práctica (cosa que no siempre ocurre) una planificación de orden superior que unificara intereses y transformase los 18 miniespacios en un gran espacio perfecta, sostenible y competitivamente conectado.

Este hecho se ve agravado además por obviar un tema de vital importancia si hablamos de competitividad y éxito, el de la MASA CRITICA; efectivamente un centro comercial, una torre de oficinas o unas instalaciones deportivas son sostenibles económicamente cuando existe una masa suficiente que lo demande de forma sostenida en el tiempo, no sólo en épocas de “vacas gordas”; de esta forma vemos a nuestro alrededor innumerables equipamientos e infraestructuras totalmente abandonadas por la sencilla razón de haber nacido en una época de bonanza con la consideración de que siempre iba a ser así en zonas que, en condiciones normales, no generan esa “masa crítica”.

En materia de servicios públicos como la sanidad o la educación volvemos al mismo problema, todos queremos tener centros educativos y la asistencia sanitaria junto a nuestras viviendas, cada pedanía al menos un colegio y un centro de salud, lo cual puede ser conveniente buscando la cohesión social, pero por una parte ¿nos lo podemos permitir económicamente? y por otra ¿no sería más eficiente agrupar y crear grandes centros que permitan un mejor servicio y conectarlos de forma eficiente y sostenible? ¿No estaríamos hablando entonces del policentrismo de la ETE?

La figura de orden superior que citaba como solución ya existe, la tenemos en los Planes de Ordenación Territorial supramunicipales; no obstante su gestión y la consecución de objetivos requiere de una voluntad política que por ahora me cuesta mucho ver. La situación nos lleva de esta forma a un escenario incluso peor al de la centralización que la ETE trataba de solventar, llegamos a un entorno de salvaje competencia, muy distinto al de competitividad, llegamos a la competición entre municipios, al despilfarro y al estancamiento no sólo por las acciones no planificadas emprendidas sino por las potencialidades de la agrupación que dejamos escapar.

CIUDAD DIFUSA ¿CAUSA O EFECTO?

Los problemas derivados de los crecimientos urbanos en forma de “Ciudad Difusa”, “Sprawl”, procedentes del propio planeamiento o que hayan surgido de forma espontánea, han sido objeto de numerosos análisis y estudios quedando fuera de toda duda el deterioro creado tanto en materia de sostenibilidad como de relaciones sociales.

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Veo una clara tendencia a defender que dichos asentamientos están destruyendo la ciudad tradicional y dejándola sin vida, lo cual es posible, ahora bien…. ¿Estamos ante la causa o el efecto? ¿Las nuevas urbanizaciones están causando el abandono de la ciudad o son la consecuencia o la vía de escape de un entorno que nada nos aporta?.
Nuestras sociedades han cambiado de forma vertiginosa en el último siglo ¿Y nuestras ciudades?¿Se han adaptado a los nuevos requerimientos? Cuando la mayor diversión, ocio o entretenimiento de la semana se traduce para muchas familias en la visita a un macro centro comercial  situado en una de esas zonas “difusas” ¿Es por elección o por eliminación?.
Entiendo que no todos los pobladores de esa “nueva” forma de habitar son ermitaños, de hecho creo que se alegran cuando esas zonas pseudo-rurales  poco a poco van tomando rasgos urbanos, cuando se instala una parada de bus, una panadería, un quiosco, una cafetería o un pequeño supermercado, luego no huyen de la ciudad en general sino de esa ciudad concreta.
Evidentemente el concepto de ciudad evoluciona y vamos hacia nuevos modelos, por tanto entiendo que debemos enfocar nuestros esfuerzos no sólo en demostrar la ineficacia de un modelo, sino por una parte a ponerle solución a la “máquina” que hemos creado (que queramos o no seguirá existiendo) y fundamentalmente a paliar el origen del problema (la ausencia de estímulos positivos en nuestras ciudades).
Mediante la Ordenación del Territorio y la Planificación no podemos participar en los recuerdos, la formación cultural, las inquietudes o los estados de ánimo personales que en definitiva conforman la sensación de bienestar, ahora bien queda muy claro que si podemos crear el escenario que las potencie, las facilite y las cohesione.

ACCIDENTES GRAVES EN LOS QUE INTERVIENEN SUSTANCIAS PELIGROSAS.

Esta semana escuchaba en las noticias una nueva versión del mismo problema que nunca acabaré de entender, se comentaba que tras el gravísimo accidente ferroviario de Santiago de Compostela, se iba a llevar a cabo una revisión de los sistemas de seguridad porque por lo visto algo falla…. creo que sobran los comentarios.

Hace ya años, tras varios incendios en discotecas, se modificó la normativa al respecto; tras la catástrofe del camping de Biescas alguien se dio cuenta de que el cauce de una rambla o las zonas inundables no son los sitios más adecuados para acampar; tras el desastre de Bhopal y posteriormente de Seveso se creó la normativa de accidentes graves…. etc, etc, …. siempre después, un lapso de tiempo que sencillamente implica que la gente muere por falta de previsión,  planificación y gestión.

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Centrándome en el último apartado, desde que hace algunos años asistí a unas jornadas sobre la Normativa Seveso y su relación con la Ordenación del Territorio, pude comprobar y de hecho lo sigo haciendo como un tema de tal importancia puede ser pasado por alto con tanta facilidad y durante tanto tiempo. Tenemos una Directiva Europea y el RD 1.254/99 que transpone al ordenamiento jurídico español la misma; a partir de aquí le toca a las distintas administraciones en el ámbito de sus competencias su desarrollo y llegamos entonces a un problema con las siguientes variables:

– Caso de una nueva instalación (es el más sencillo, se trataría de imponer restricciones).

– Caso de una instalación existente aislada en el desierto (también es sencillo, se trata de limitar los posibles usos futuros en su entorno).

– Caso de una instalación existente con otros usos en sus proximidades también existentes…. ¿Y ahora qué? ¿Cerramos la fábrica? ¿Echamos a la gente de sus casas para que dejen de estar en peligro? ¿Qué derecho es más válido, el del industrial que ha cumplido todo lo que la administración le ha exigido o el del propietario al que nadie informó del peligro que corría?.

Llegado a este punto leo discusiones sobre los sistemas de evaluación más adecuados, sobre quienes deben ser los responsables de su control e incluso clasificación de elementos como vulnerables y muy vulnerables que llegan en determinados casos a depender del número de personas, es decir, si sólo mueren tres o cuatro personas es vulnerable, se puede acercar más a la instalación, ahora, si son más ya pasaría a ser muy vulnerable y se tiene que alejar…. ¿Estamos locos o qué está pasando en esta sociedad? ¿Qué legislador puede tener la capacidad de definir el número de bajas asumible a cambio de no trastocar un interés económico?.

El mayor problema no se encuentra en el contenido de estas discusiones, sino en el hecho de que mientras discuten la casa sigue sin barrer, las viviendas se siguen aproximando a instalaciones existentes, los espacios residuales de los planes parciales colindantes con industrias son precisamente los que los promotores no quieren para viviendas y en ocasiones se usan para otros usos como por ejemplo escuelas y guarderías; las grandes instalaciones se amplían en muchos casos empeorando una situación ya deficitaria y en definitiva el problema lejos de resolverse va añadiendo nuevas variables y derechos adquiridos.

Es evidente que se trata de un problema de gran complejidad, pero precisamente por ello requiere una gran dedicación, implicación y respuesta; veo que algunas Comunidades Autónomas trabajan seriamente la cuestión, pero la tendencia generalizada es simplemente la de la inactividad, ¿qué estamos esperando? ¿necesitamos un nuevo Bhopal o Seveso para reaccionar de una vez? ¿No ha llegado la hora de asumir responsabilidades?

SELF-SERVICE TERRITORIAL. La Manga del Mar Menor

La semana pasada mi amigo Antonio empleaba el término Self-Service Territorial en uno de sus comentarios, ahora después de pasar unos días en la Manga del Mar Menor quiero compartir en este post un claro ejemplo de este concepto.

La Manga es sin duda lugar de visita obligada para todo estudioso del territorio, la ciudad, el urbanismo y el paisaje; un lugar que nos hace comprender lo bruto e ignorante que puede llegar a ser el hombre, un clarísimo ejemplo de cómo NO deben hacerse las cosas.

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Para el que no la conozca, se trata de una estrecha franja de terreno de unos 22 Km que separa el Mar Mediterráneo del Mar Menor, un auténtico regalo de la naturaleza en el que atravesando 100 metros de arena fina y dunas podíamos bañarnos tanto en un Mar como en otro…. bueno de eso se trataba, hoy día se trata de un territorio totalmente ocupado (que no urbanizado por la dignidad del término) atravesado por un único vial sin salida (ya que milagrosamente el acceso norte no se ha materializado por sus valores ecológicos) a cuyos lados se localizan enormes bloques en altura, unos paralelos al mar formando pantallas y otros en perpendicular al mismo, da igual, como cada uno ha querido en función del parcelario resultante; junto a éstos zonas de viviendas unifamiliares (que en ocasiones entran literalmente en el Mar Menor) dispuestas en calles sin salida en las que cada propietario de parcela ejecuta su “trozo” de acera, con lo cual tenemos un gran muestrario de materiales y acabados y en algunos casos simplemente no se ejecuta. El recorrido peatonal a través del vial principal se convierte en una auténtica aventura ya que, siguiendo el concepto de self-service, cada urbanización ejecuta su trozo como estima conveniente, con lo cual una estrecha acera de repente se convierte en un aparcamiento de coches o en una caseta para guardar la basura, si vas en silla de ruedas o llevas un cochecito de bebé sencillamente es “misión imposible”.

Siguiendo con el ejemplo de lo que NO debemos hacer, pasamos a ver el carril bici, o al menos así lo llaman, se trata de un espacio de aproximadamente 1.00 metro de ancho unido por una parte a la única zona peatonal posible y por el otro limitado por un afilado bordillo de unos 30 cm de alto (hacerlo de bordes redondeados hubiese sido mucho pedir) que nos separa del tráfico rodado y que resulta especialmente útil para abrirte la cabeza en caso de caída; si consigues no caerte y además esquivar a los numerosos peatones que invaden la zona y se cabrean cuando tocas el timbre para pasar, te das cuenta de otro problema del Self-Service, los aparcamientos públicos en superficie no aportan aparentemente beneficios directos con lo cual no los hacemos y los ciudadanos pasan a aparcar en el único sitio que queda libre, el del carril bici. A la vista de que resulta totalmente imposible circular con normalidad decidimos aventurarnos y rodar por la calzada junto a los coches, pero ahora llega un nuevo problema “los defensores de sus derechos”, esos señores que entienden que el derecho a circular por la calzada es exclusivo de los vehículos a motor y te gritan y pitan porque con tu velocidad estás haciéndole perder  su preciado tiempo, teniendo un carril bici ¿por qué narices tengo que hacer el esfuerzo sobrehumano de poner el intermitente y adelantar?.

En materia de paisaje urbano, en determinado momento alguien decide unificar la imagen plantando palmeras, ¿de qué especie?… de la que sea, todas valen ¿no?, y llegamos a que tras aproximadamente 8 años sigo sin poder pisar la acera en determinadas zonas porque se trata de palmeras bajas y las afiladas puntas me llegan justo a la altura de los ojos.

Ya para nota llegamos al apartado de crear complejidad urbana, una mezcla que nos invite a ir a algún sitio, que nos ofrezca la opción de elegir, pero como digo eso sería para nota y no entra en el concepto de self-service, es demasiado complejo, mejor ponemos pequeños locales en las plantas bajas de las urbanizaciones, espacios interiores aptos tan sólo para comercios de consumo de primera necesidad, cada urbanización tendría su supermercado, su panadería, su bar y su tienda de golosinas y prensa, pero algo falla, no hemos puesto nada de nuestra parte para romper con la estacionalidad con lo cual esos negocios se deben mantener con los beneficios obtenidos durante los meses de julio y agosto, el resto del año no pueden abrir y por tanto cierran y caen uno tras otro.

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Llegado este punto y considerando inviable  demoler los 22 Km de edificaciones y empezar de nuevo, me planteo:

– Los dos mares siguen estando igual de cerca y podemos seguir disfrutándolos.

– El Mar Menor es un paraíso para los amantes de los deportes como el windsurf,  el piragüismo o la vela.

– Cabo de Palos (unido físicamente a la Manga) constituye unos de los mejores sitios de España para la práctica del buceo.

– Seguimos teniendo  22 Km de playa de arena blanca y fina y aguas cristalinas.

– Existe amplia oferta de puntos de amarre en la zona.

– Está localizada a menos de 30 minutos de la ciudad de Cartagena y su gran oferta turística cultural.

–   ¿No estamos ante lo que puede ser un producto turístico excepcional? ¿No existe esa potencialidad? ¿Realmente ese Self-Service ha hecho llegar a un punto de no retorno?

Las dinámicas que veo por parte de los agentes con capacidad de decisión es la dar por muerta La Manga, dejarla en “sálvese quien pueda”, seguir predicando que el futuro de nuestra Región está en el turismo y buscar un nuevo emplazamiento excepcional para una nueva “actuación estrella”. Cuando un project manager llega al final de un proyecto, concluye con el apartado de “lecciones aprendidas”, esa información que nos ha aportado el proyecto, que nos ha enriquecido y que nos ha hecho más expertos en la materia…. ¿tan difícil resulta ver a nuestra clase política como Project Manager territoriales las lecciones aprendidas del Self-Service Territorial de la Manga?.

Si lo que buscamos es un producto estrella, un proyecto emblemático, un elemento diferenciador, tenemos una oportunidad excepcional, LA CUALIFICACIÓN DE LA MANGA DEL MAR MENOR; hemos visto que el potencial es enorme, la inversión es ridícula en comparación con el desarrollo de un nuevo producto desde cero, el coste medioambiental es nulo (partiendo de la situación actual) y fundamentalmente si lo que buscamos es una nueva imagen de marca que atraiga el turismo de calidad, ¿qué mejor marketing que el de un territorio que ha sido capaz de darle la vuelta a la tortilla?.