HIPOCRESÍA VERDE

F.54 - copia

Resulta evidente el beneficio medioambiental de las instalaciones fotovoltaicas,  o como ahora los llaman “huertos solares”… es indiscutible. También podríamos asumir que muchas veces el fin justifica los medios…todo sea por el bien común…vale.

A menudo vemos artículos en el periódico en el que empresarios y políticos nos muestran su gran labor social y medioambiental en pro de la sostenibilidad, inaugurando la mayor instalación de la región, de España o incluso del mundo…. una gran labor ecologista.

Basta ya de hipocresía por favor, digamos que aprovechando el tirón de lo verde y de la sostenibilidad se está haciendo un negocio y punto, es totalmente legítimo; lo que no es de recibo es colgarnos la medalla de luchadores por el medio ambiente cuando arrasamos hectáreas y hectáreas de cubierta vegetal para nuestras placas, modificamos el paisaje y destrozamos panorámicas sin tomar ni la más mínima medida para reducir el impacto.

Un “huerto solar” puede instalarse sin impactar en el paisaje, para eso se idearon las medidas de integración; si las usara, si estaría teniendo en cuenta el medio ambiente; cuando no lo hago para que me quepan unas cuantas placas más, estoy pensado única y exclusivamente en mi negocio (lícito como he dicho, siempre y cuando no nos vanagloriemos de lo buenos que somos con la sostenibilidad).

Una posibilidad real parece no existir en los estudios de viabilidad de implantaciones de este tipo, la de que no sea viable por su afección al paisaje y no sea posible ni si quiera con medidas de integración. Del mismo modo que existen parcelas que no valen para un huerto solar por ser una umbría o  estar atravesadas por una rambla, también existen áreas que por su valor paisajístico no pueden recibir una instalación fotovoltaica sin menoscabo de sus valores; pero esta idea parece no estar asumida.

El fin podría justificar los medios cuando esos medios fuesen los únicos, pero creo que existen en el territorio suficientes emplazamientos ocultos por la orografía, separados de las principales vías de comunicación y alejados de zonas de alto valor paisajístico, como para tener que destrozar  nuestro paisaje como lo estamos haciendo; en este caso tendríamos que invertir en medidas correctoras (de coste insignificante comparado con la inversión) y posiblemente la conexión a la red esté más lejos que la línea que pasa por la carretera, vale, un coste a tener en cuenta en la inversión; pero no vale quitar ese sumando y si lo quitas al menos no te cuelgues la medallita.

  1. Carlos

    Hola Juan de Dios,
    Algunas de las cuestiones que planteas son discutibles técnicamente, no digo que te equivoques ni mucho menos, pero digo que no está claro la manera de integrar estas instalaciones. Yo también trabajo en temas de paisaje y a la hora de frenar algo por motivos de integración paisajística, difícil difícil! Lo de la demagogia verde es indiscutible, cualquier tipo de proyecto sirve hoy día para mostrar una imagen “environmentally friendly”. Es un cáncer social y un insulto para la inteligencia de cualquiera de los afectados por la implantación de estas instalaciones.

    Salu2

  2. Juan de Dios Moreno Moñino

    Hola Carlos, efectivamente es un tema complejo, no obstante no creo que el camino sea buscar un sistema general para tratar estas instalaciones, entiendo que cada tipología y cada sitio requerirá distinta solución. Respecto a lo que dices de difícil difícil, imagino que te refieres a convencer tanto al cliente como a las propias administraciones, pues si, es realmente difícil, pero bueno dentro de nuestro trabajo está claro que, a día de hoy, la labor sensibilizadora es la que más esfuerzo requiere; sigamos trabajando y poco a poco iremos forzando el cambio.
    Un saludo.

  3. Andrés Forno

    Toda actividad humana, por mínima que sea, genera impactos en el medio ambiente, algunos generan daños transitorio y otros generan daños permanentes si estos son medidos en la escala de tiempo humana. El daño paisajístico podría ser transitorio si el proyecto incluye actividades y costos de desconstrucción pasada su vida útil. Sin embargo, la ciencia ha demostrado fuera de toda duda razonable, que la emisión de dióxido de carbono fósil genera un daño permanente en el clima global, por lo que este impacto debe ser evaluado económicamente en su propio mérito. Un daño climático permanente tiene por definición, un costo ambiental infinito y actualmente la cuantificación y evaluación de los daños climáticos no es exigida por las autoridades ambientales.

  4. Juan de Dios Moreno Moñino

    Pues si Andrés, uno de los temas que debería ser tenido en cuenta y que pasa desapercibido, en fotovoltaicas y en cualquier actividad. Respecto a lo que comentas de la temporalidad de la afección no estoy del todo de acuerdo, el hecho de que cuando se agote la vida útil de la instalación alguien se comprometa a reponer no elimina el problema, sólo lo acota en el tiempo (con un dudoso futuro); pero seguimos pagando un “canon” , dejamos de disfrutar aunque sea temporalmente de algo, cuando realmente existen medios para no tener que hacerlo.
    Un saludo.

    • Andrés Forno

      Estoy de acuerdo contigo, el impedir que todos los demás puedan seguir disfrutando de un paisaje virgen en un desierto por ejemplo, es un costo social perfectamente cuantificable y no debe seguir siendo considerado solo como una “externalidad negativa” que debemos sufrir todos los demás para permitir que un inversionista determinado lucre con su capital a costa de los demás.

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